Editorial.-Vergüenza nacional
No, no me estoy refiriendo con este título al presidente de Francia Nicolás Sarkozy, que vaya que ha de estar pasando aceite con los conflictos internacionales que ha armado últimamente con la defensa de la secuestradora Florence Casséz, tampoco me refiero al Primer Ministro italiano que ha hecho gala de sus dotes conquistadoras con las mujeres, ni a la derrota sufrida por nuestra selección en el último mundial: nos referimos al viacrucis de los migrantes centroamericanos que obligadamente pasan por México en búsqueda del “sueño americano”; Ya antes hemos dedicado espacio a nuestros connacionales en la Unión Americana, hoy quiero poner el énfasis en los primeros, mucho muy vulnerables por su calidad de indocumentados y por lo tanto de personas sin identidad legal, a raíz de que se ha puesto al descubierto cómo son extorsionados, violados en su integridad física y en su dignidad, muchos de ellos mujeres y menores de edad, explotados, vejados, secuestrados, asesinados y los graves peligros que los acechan a su paso por nuestro territorio nacional. Hoy dedico este espacio a los vecinos del sur que están de paso en nuestra casa.
Por los gajes de mi oficio y en los cotidianos recorridos que realizo por los caminos de Guanajuato, me he topado con muchos, cada vez con mayor frecuencia, hombres, mujeres y niños algunos, he tenido la oportunidad de dialogar con algunos de ellos, la mayoría hondureños y guatemaltecos que a su paso por nuestro estado rumbo al norte, esperan la mano generosa del viajero para no pasar hambres, con equipaje ligero, mochila al hombro y una cobija, pelo desaliñado, rostro tostado por el sol y calzado desgastados por las largas caminatas. Los veo en Irapuato, en Celaya, en Apaseo el Alto, en la vía de San Miguel de Allende. Solos y en pequeños grupos, como protegiéndose unos a otros, vulnerables todos, tienen miedo, se les ve en el rostro y no es para menos, transitan inseguros en un país que los agrede, el nuestro. Es la cara, pues, de una realidad que nos impacta y desde luego que nos afecta como sociedad.
¿Con qué cara pedir a los norteamericanos un trato digno a nuestros connacionales en su país, si en México tratamos peor a los centroamericanos?; Es aquí donde la sensibilidad cala y nuestra respuesta debe ser clara y contundente, estamos obligados a entrarle al tema y es por eso que en el Senado acabamos de impulsar y aprobar una nueva Ley migratoria que salvaguarde el Estado de Derecho, alimentada no sólo por la realidad social que padecen los migrantes, sino también a la luz del impacto que genera entre nuestra sociedad este fenómeno en su conjunto, con la visión de los Tratados Internacionales que ha suscrito nuestro país en materia migratoria y de Derechos Humanos. Se busca, también, desde luego, redimensionar el Instituto Nacional de Migración para erradicar los vicios y la corrupción que lo aqueja desde hace muchos años y la obligada coordinación, inexistente hasta hoy, con los gobiernos estatales y con los organismos de protección de los derechos humanos de los migrantes de la sociedad civil y por supuesto, la vinculación obligada con la Secretaría de Relaciones Exteriores y los países de origen de estas personas
Partiendo del principio de que la situación migratoria de una persona no impide el ejercicio de todos sus derechos y libertades, el Estado mexicano debe otorgar a los migrantes que transitan por el territorio nacional en situación migratoria irregular, el ser tratado sin discriminación alguna, el derecho a la información y al debido proceso, la obligación de la autoridad migratoria de respetarlos y solamente serán las autoridades competentes, en los casos expresamente previstos por la Ley, quienes podrán realizar el aseguramiento de los migrantes en situación migratoria irregular. Reconocemos la labor humanitaria y de asistencia a los migrantes que realiza la sociedad civil organizada, por lo que se prohíbe expresamente que el Instituto realice visitas de verificación en estos lugares y se faculta a la Secretaría de Gobernación a celebrar convenios para coadyuvar con estas organizaciones en sus actos humanitarios en beneficio de los migrantes y con las autoridades de los tres órdenes de gobierno para establecer acciones de coordinación en materia de prevención, persecución y atención a los migrantes víctimas de delito. Con ello se refuerza la labor del Estado Mexicano para garantizar acciones conjuntas que eviten la impunidad y combatan a la delincuencia que afecta a los migrantes.
En fin, el tema da para mucho y como tengo la esperanza de que estas líneas abonen al menos a despertar el interés de mis estimados 9 lectores acerca de esta contribución que hacemos con la nueva Ley de Migración para atender una problemática a la que ningún mexicano que se preocupa por los demás debería permanecer ajeno, es que ponemos a su disposición el documento completo en nuestro portal en Internet. Ojalá rinda sus frutos.
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