Mar 19

Editorial.-¿Qué fue primero: la gallina o el huevo?

188232_135908123146067_101985549871658_223444_3190177_nDice el refrán popular que prevenir es remediar, y es tan sabio, que los industriales del Calzado se han puesto las pilas y están haciendo lo suyo. En estos días tuve la oportunidad de participar como invitado en la reunión del Consejo Directivo de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato, donde los zapateros me expresaron sus preocupaciones por el alto riesgo que podría representar para el empleo de miles de trabajadores de esta cadena productiva si no evitamos que continúen las prácticas desleales de comercio por parte de otros países como China que han venido inundando el mercado con productos de muy bajo costo pero de mala calidad, así como detener de manera preventiva la eliminación progresiva de los aranceles a los zapatos importados. Y es que desde diciembre del 2008, la Secretaría de economía ha venido imprentando un programa progresivo de eliminación de impuestos a los productos de importación de todas las ramas de la industria con el argumento de hacer llegar productos más baratos a cada vez un mayor sector de la población, lo cual ciertamente es positivo, sin embargo también, la industria mexicana se ha visto afectada principalmente en la planta del empleo de millones de mexicanos.

La preocupación de los zapateros no es para menos, de acuerdo a cifras del Censo Económico 2009 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la cadena Cuero-Calzado-Proveeduría-Comercialización genera 547 mil 456 empleos directos e indirectos a nivel nacional; cuenta con 10 mil 790 unidades de fabricación, y 42 mil 413 unidades de comercialización al mayoreo y menudeo.

Las ciudades de León, San Francisco del Rincón y Purísima de Bustos, con una población conjunta de un millón 800 mil habitantes, dependen de la cadena Cuero-Calzado-Proveeduría como columna vertebral de su actividad económica; y los problemas identificados en esta ficha informativa ponen en riesgo el empleo y la producción.

El punto de quiebre en la discusión es la visión de quienes opinan, razonablemente, que no debemos temer a la competencia con otros países, pues las propias condiciones del mercado derivan en una mejoría en servicio, calidad y precio por parte de los productores ante los consumidores, independientemente de donde provengan los productos y en contra parte quien también no sin razón, consideran que es prioritario preservar la planta industrial del país y por lo tanto la mano de obra que estos empleos generan. Se convierte un poco en la eterna duda de ¿qué fue primero?: ¿la gallina o el huevo?

Nosotros creemos que la competencia es sana si las condiciones son parejas para todos, es decir sin ventajas para nadie si al final quien se beneficia de esto es el consumidor, es decir, mis estimados 9 lectores y un servidor. Ese es el punto, emparejar la cancha, como lo hemos venido diciendo en varias ocasiones, el papel del estado es justamente el de mantener el equilibrio, que el consumidor pueda obtener productos de buen precio pero con buena calidad y sin trampas y por otra parte proteger la planta productiva nacional y generar incentivos a los productores para que generen el empleo que todos necesitamos. Los impuestos a los productos importados, también llamados aranceles, son justamente la llave reguladora de estos equilibrios y cuando las condiciones no son equitativas para eso sirven, a efecto de que el mercado de consumo pueda responder a ello.

Por eso, hicimos compromisos con los industriales del calzado sabiendo que la cadena Cuero-Calzado-Proveeduría es altamente intensiva en mano de obra y por lo tanto es de gran importancia para la generación de empleos en Guanajuato y es así que esta misma semana estamos presentando en el Senado un Punto de Acuerdo a fin de que la Secretaría de Economía suspenda el programa de eliminación de aranceles a los productos de importación, hasta entre tanto no se acuerde con los diferentes sectores productivos los niveles de impuestos a los productos que son más sensibles a la mano de obra mexicana y por otra parte que se sancione con rigor a quienes pretenden inundar como un tsunami a nuestro mercado con prácticas desleales de comercio.

Celebro que la presencia del Presidente Calderón estos últimos días en Guanajuato haya sido coincidente con esta agenda y qué bueno que podamos trabajar juntos y unidos en aras de un mismo objetivo que es la competitividad, el empleo y la estabilidad social. Si las personas pierden su trabajo se genera un clima de inseguridad y de esta forma se puede perder la paz social tan apreciada en nuestras ciudades. Nosotros también debemos hacer nuestra tarea y en eso estamos.

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Editoriales - Editoriales 2011

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