El regreso de los dinosaurios (1ª.parte)
Johann Carl Friedrich Gauss, aquel famoso matemático, físico y astrónomo alemán, autor de la teoría de los gases que muchos de mis estimados lectores estudiamos en la clase de física de la secundaria, escribió alguna vez que cuando un tema parece no tener solución, hace falta cambiar la pregunta. Así logró encontrar muchas cosas en astronomía y electricidad. Luego entonces cuando después de mucho tiempo de repetir el mismo error cada vez se pone la cosa peor, lo mejor es no seguir por esa vía sin el riesgo de volverse a equivocar. Es el caso del peligro que como país tendríamos con el regreso de los dinosaurios; pero no nos referimos aquí a la producción de la película de terror paleontológico “Jurasic Park”, sino al regreso del PRI de siempre.
No pude evitar hacer aquí algunas remembranzas y reflexiones después de ver y oír la nueva actitud del PRI, que pretende, en boca del hermano de Moreira y candidato oficial de su hermano al gobierno de Coahuila, “aplastar al PAN”. Desde mucho antes de la llegada de Moreira a la presidencia nacional del PRI, los priistas se han venido preparando, con el papel de oposición a todo, obstaculizando la aprobación de reformas importantes para el país y regateando sus votos en el Congreso para sacar ventajas políticas, con el ánimo de apostarse continuamente por el fracaso del gobierno federal pensando falazmente que si el Presidente de la República pierde, ellos ganan, olvidando que quien pierde es el país mientras siguen construyendo la idea del regreso de los dinosaurios; Moreira, representante de esta especie, con un lenguaje ofensivo, retador y destructivo, dice, entre otras mentiras, que los panistas sólo manejan con el espejo retrovisor cuando deberíamos ver hacia adelante. Todavía lo veo con su “nueva actitud” frente a las cámaras de televisión haciendo comparaciones, poniendo en una canasta lo que se podía comprar antes y lo que hoy se puede poner en ella.
Pretende que olvidemos el terrible daño que le hicieron al país, pero la historia ahí está, sigue calando hondo y todavía esta generación tiene memoria histórica. Debería saber que muchos de nosotros al igual que millones de mexicanos conservamos en la memoria aquéllos terribles días aciagos vividos durante los treinta años anteriores al 2000; debería saber que para los de nuestra generación, más de la mitad de nuestras vidas vivimos todos los días con el Jesús en la boca sin saber qué futuro nos esperaba si ellos seguían al frente de nuestro país, vivimos a diario la zozobra de perder el escaso patrimonio construido con enormes sacrificios a lo largo de muchos años de esfuerzo; debería saber que nos acordamos como echaron por tierra los sueños de millones de jóvenes y cancelaron la esperanza de millones de padres de familia que vieron como de un día para otro se les desplomó su patrimonio.
Quieren borrar de la memoria de los mexicanos las crisis sexenales del priato, todas producidas por ellos; debería recordar las historias negras del Negro Durazo, de los años aciagos del Echeverrismo, su guerra contra los estudiantes, muchos desaparecidos por una estado policiaco perseguidor de quienes no pensaban como ellos; debería recordar las fugas de capitales y las devaluaciones estratosféricas que demolían a diario el salario de los trabajadores y que dejaron en la bancarrota las arcas nacionales una y otra vez, del que hablaba de su renovación moral, hipocresía pura.
Debería de acordarse de que fueron ellos los que expresaron que defendían el peso como perros y nos dejaron a todos en la calle, deberían de recordar los fraudes electorales una y otra vez repetidos para, como hoy dicen, “aplastar al PAN” y a todos los que se les opusieron, el re-etiquetado a diario de precios, la pobreza cada vez más lacerante, el abandono de la sociedad con un gobierno omnímodo que preservó sus privilegios, con un PRI que ya nos tenía hartos a todos. Muchos de nosotros padecimos situaciones verdaderamente dramáticas con las recurrentes crisis económicas y políticas vividas bajo el mando del PRI.
Tenemos presente la venta de paraestatales para salvar las arcas del país mientras en esas ventas se construían monopolios que sólo cambiaron de administrador pero no de dueño. Ahora, la vieja guardia de ese partido intenta regresar al poder creyendo que no hay memoria histórica y que las nuevas generaciones no tienen padres que les recuerden como sufrimos con ellos. Habla el PRI de la década perdida como si no recordáramos las décadas que nos robaron y de recuperar para ellos el país como si México les perteneciera. Hablan de una nueva actitud, pero vemos a los mismos dinosaurios de siempre, hablan de la reconstrucción, pero el país nos lo dejaron destruido.
Moreira debería saber que a pesar de todos los problemas que nos dejaron, en estos últimos 10 años México ha cambiado, que la reconstrucción no se está dando por ellos, sino por el esfuerzo y el trabajo tenaz de millones de mexicanos que siguen creyendo en México porque lo aman. Debería saber que con todo y que no hemos resuelto muchas de sus herencias, sí hemos podido avanzar mucho más rápido en 10 años que en los más de 70 que ellos gobernaron. En la próxima daremos datos duros del último censo del INEGI para demostrar que lo que lo aquí planteamos no son apreciaciones subjetivas o solamente partidistas. Si alguien desea adelantar información ponemos a disposición en nuestro portal la presentación “20 años de México”. Nos leemos la próxima.
Editoriales - Editoriales 2011
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