Economía Social y Solidaria: La apuesta por el futuro
Entre lo agolpado de la agenda de los últimos días previos al cierre del período de sesiones en el Senado, uno de los temas más relevantes que se aprobaron lo fue sin duda el de la nueva Ley de Economía Social y Solidaria. Perdido entre el ruido mediático que proporcionaron a la discusión de la no menos importante Reforma política, de la cual ya hemos hablado aquí, el dictamen con el decreto sobre la nueva Ley de fomento al empleo solidario de las cooperativas se les pasó de noche a muchos, pero su contenido y aportación a la vida nacional será de enorme valor para millones de personas.
Cuando la producción de la riqueza, el empleo y el salario comenzaron a declinar a nivel nacional y mundial, hace ya más de cuarenta años, se vuelve fundamental buscar nuevas alternativas para reajustar el modelo económico predominante, buscando con ello generar condiciones de desarrollo sostenido, justo y equitativo. Hasta ahora, el modelo económico de crecimiento y desarrollo ha descansado en el sector público o en el sector privado, ya sea por separado, o en economía mixta; sin embargo, desde la década de los setentas del siglo pasado, los indicadores económicos y sociales nacionales muestran grandes problemas para mantener niveles positivos de desempeño, razón por la cual diversos especialistas mencionan insistentemente, la necesidad de cambiar o reorientar el modelo o bien de impulsar uno que si bien no es nuevo, es necesario relanzarlo, el del aprovechamiento del potencial que representa la fuerza misma de la sociedad para producir y generar empleos a través del cooperativismo y del sector social de la economía ya consagrado en el espíritu del Artículo 123 Constitucional.
Los ejidos, las organizaciones de trabajadores, las cooperativas, las comunidades, las empresas que pertenezcan mayoritaria o exclusivamente a los trabajadores y, en general, de todas las formas de organización social para la producción, distribución y consumo de bienes y servicios socialmente necesarios son una muestra de que la economía social es viable.
Cada una de estas formas asociativas cuenta con su respectivo estatuto jurídico y con sus propias organizaciones representativas, no obstante se advierte una necesidad que es común para todas ellas, la de un marco legal que facilite la organización y expansión del sector. Así mismo, en las legislaciones locales de cada entidad se han establecido leyes de fomento a las diversas formas asociativas del Sector Social de la Economía, sin reconocer explícitamente el término y pertenencia de las organizaciones al mismo sector, generando con ello poca o nula claridad de los objetivos de este sector de la economía y restándole eficacia a las distintas normas.
Lo que pretendemos con esta nueva Ley, es dar un nuevo impulso a esta fuerza potencial enorme de la sociedad que ha estado como adormilada, cuya promoción ha sido poco socorrida también por nuestras autoridades y que requiere ser diseñada como política de Estado estableciendo con claridad la obligación del gobierno de establecer el Instituto de Economía Social y Solidaria no sólo para que promueva la generación de cooperativas, sino que además les proporcione el incentivo de apoyo inicial con la búsqueda de alternativas de financiamiento necesarios para su desarrollo.
Me ha tocado ver en diversos municipios esas pequeñas organizaciones de mujeres que han formado una sociedad de producción para establecer, una tortillería, un taller de costura, una panadería, etc., apoyadas con el Fondo Nacional del Empresas Solidarias (FONAES) que ha hecho maravillas en nuestro país, especialmente ahí, donde se había perdido la esperanza de encontrar un empleo digno. Estoy convencido de que esta Ley debería aterrizarse en los estados, creo que es posible establecer nuevas formas de emplear a la gente si sólo un poco de creatividad y de ganas es alentada con la fuerza promotora del estado. Llevar el cooperativismo, por ejemplo al noreste de Guanajuato, puede ayudar sin duda a evitar la migración y la pobreza. Sólo es cuestión de echarle ganas e ingenio. Sé que si se puede. Enhorabuena por esta nueva Ley y ojalá que pronto la veamos aterrizada en la práctica. Vale bien la pena.
Editoriales - Editoriales 2011
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