Jun 04

Las guarderías infantiles y el nuevo rol de las mujeres.

Hace unos días tuve la oportunidad de acudir a un plantel de la Universidad Pedagógica Nacional y tuve un extraordinario encuentro con un nutrido grupo de estudiantes que se prepararan para atender a los niños y niñas de 0 a 4 años de edad en las guarderías y las estancias infantiles. No dejó de sorprenderme el interés de los estudiantes, casi todos mujeres,  que siguen un programa académico enfocado a esta delicada área que comienza apenas abrirse espacios para atender una demanda social muy importante.  Esto me ha llevado a compartir con mis estimados 9 lectores estas reflexiones de cómo ha venido evolucionando la familia en las últimas décadas.  Los roles tradicionales de los padres que las exigencias de la vida moderna les ha impuesto han cambiado la dinámica de sus actividades y también han venido cambiando las motivaciones tradicionales del concepto de familia y de la tutela de los hijos.

El rol de la mujer específicamente ha sido el más dinámico y el que más ha contribuido a este desarrollo. Apenas en octubre de 1953 las mujeres tuvieron en la Ley el derecho a votar y ser votadas a cargos de elección popular. Sí,  así es, hoy diríamos que no es posible que entonces hubiese tal discriminación contra las mujeres. La política la ejercían los hombres, aunque activamente las mujeres históricamente habían venido desempeñando actividades públicas muy importantes y desde luego que la participación de muchas de ellas en la vida económica ha sido desde siempre. 

Sin embargo, la cultura mexicana ha sido desde hace años preponderantemente  machista, como si la participación política, económica y social estuviera reservada sólo para los varones, de tal forma que las mujeres han venido abriéndose espacios, no sin esfuerzo, cada vez más amplios de participación. En el terreno educativo tampoco fue la excepción, las mujeres tenían pocas posibilidades de acceso a los niveles educativos que tenemos hoy en día. La formación de la mujer en el ámbito familiar estaba circunscrita a los primeros años de la educación y el concepto cultural no abonaba a un desarrollo humano de largo plazo para ellas pues sólo se les preparaba para ser madres y para el cuidado tradicional de la familia.

Recuerdo los debates en la Cámara de diputados en el 2002 cuando se establecieron en las Leyes apenas cuotas de género en los partidos a fin de que los registros de candidatos a cargos de elección incorporaran espacios obligados a las mujeres, cancha que todavía no es equitativa.

Así las cosas, entre muchos otros esfuerzos realizados desde el Parlamento mexicano, la ley ha venido impulsando el cambio cultural de la equidad apostándose en primer lugar por una promoción cada vez más amplia del respeto a los derechos humanos bajo el principio del respeto a la dignidad de la persona, igual entre todos los seres humanos sin distingo de sexo, la lucha contra la discriminación en todos los ámbitos de la vida social y pública, las leyes contra la violencia contra las mujeres, la defensa de los derechos de las mujeres aún en el plano laboral, donde todavía millones de mujeres son discriminadas por el sólo hecho de serlo, a pesar de que a trabajos iguales, salarios iguales,  no hemos alcanzado del todo el equilibrio que en justicia debería aplicarse, es más, a pesar de la legislación, su real aplicación en todos los campos sigue siendo en muchos aspectos, letra muerta.

La vida moderna y la dinámica de la economía en el seno familiar han hecho mella también en la participación de las mujeres. Hoy millones de madres contribuyen al gasto familiar y por lo tanto se han incorporado naturalmente a la nueva dinámica social, cambiando sustancialmente la vida interna de la familia.  Ante estas circunstancias, cada vez más madres de familia no pueden atender a sus hijos en la primera etapa de la infancia de sus hijos.

Es muy significativo que apenas a finales de los años 90’s en México hubiera menos de 350 guarderías y estancias infantiles y que hoy el Gobierno Federal haya impulsado la generación de más de casi 1,800 a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.  Esto habla claramente de que sin lugar a dudas las madres de familia requieren de un lugar donde puedan atender a los niños de 0 a 4 años.  Sin embargo, la proliferación de estos lugares requiere de ir normando estos espacios que además de der lugares de atención para los menores, se conviertan en verdaderos centros educativos. Es muy difícil suplir el lugar que las madres ocupan en la atención durante casi todo el día de sus hijos, por eso es necesario que la Secretaría de Educación establezca programas educativos que favorezcan el desarrollo integral de los niños a tan temprana edad, no sólo en lo que se refiere a la seguridad de la infraestructura de las mismas, sino también a la calidad profesional de quienes atienden a los menores. Ya sea por parte del Estado o por parte de los establecimientos de los particulares o los concesionados a particulares por el gobierno.  Por ello, hemos impulsado una nueva Ley de Guarderías que vendrá a atender esta necesidad cada vez más creciente en nuestra sociedad. Lo merecen los padres de familia, y sobre todo, los niños y niñas en esta edad donde su adecuado desarrollo y la formación de los primeros hábitos de la vida son indispensables. Será para bien.

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Editoriales - Editoriales 2011

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