Aug 31

Yo también quiero un México en paz

Cuando me disponía a escribir esta colaboración en torno a las expectativas de nuestra agenda legislativa para el próximo periodo de sesiones en el Congreso de la Unión, aprovechando la reunión plenaria que estábamos llevando a cabo los senadores del PAN para tal efecto, junto con mis compañeros me enteré de la tragedia que este jueves 25 de agosto sacudió a la ciudad de Monterrey y que impactó a toda la nación: El atentado a las instalaciones de un casino en esa ciudad norteña por parte de un grupo criminal, incendiándolo a plena luz del día, provocando la muerte de decenas de personas inocentes.

Antes de proseguir con mis comentarios sobre este abominable hecho, quiero expresar mis condolencias y mi solidaridad a las familias de las víctimas, quienes hoy buscan respuestas y alivio a su dolor. Y por supuesto que suscribo la exigencia de toda la sociedad neoleonesa: que se investigue con celeridad el hecho, se detengan a los responsables intelectuales y materiales del crimen y se les castigue con todo el peso de la ley. 

Desde el mismo día en que ocurrió el atentado, comprendo que como yo, muchas alentadas por la indignación, el coraje y la impotencia, he vuelto a escuchar un sinfín de voces que dirigen sus críticas hacia la estrategia del gobierno federal para combatir al crimen organizado. Algunos, con el micrófono abierto en los medios de comunicación, responsabilizan directamente al Presidente de la República, lo cual me parece poco objetivo; otros más piden que el Ejército mexicano regrese a los cuarteles o como Fox, que pide se negocie una tregua o un pacto con la mafia, como lo hizo el PRI en el pasado, dicho por el ex gobernador de Nuevo León Sócrates Rizo.

Mis estimados 9 lectores, soy un convencido de que no es momento de repartir culpas y responsabilidades, porque significaría entrar a un eterno debate sobre lo que se hizo y dejo de hacer hace muchos años, sobre lo que hacen y dejan de hacer los municipios, estados y los jueces mexicanos; es un debate que nos ha llevado muchas horas en los medios electrónicos y se ha gastado ya mucha tinta sobre el tema. Por el futuro de este país, necesitamos actuar todos ya. 

Es verdad que un factor importante que ha incrementado la actividad delictiva en nuestro territorio es la alta demanda de droga en el marcado de los consumidores de los Estados Unidos; la descomposición del tejido social de nuestro país ha hecho que los grupos criminales sean hoy altamente agresivos. También es cierto que los gobiernos estatales necesitan hacer más, coordinarse y aterrizar (y cumplir) con sus compromisos que asumieron hace tres años con la firma del Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad. Se requiere más de los ministerios públicos y de los jueces de este país.

Como legislador, me declaro abierto a un debate proactivo que analice, con seriedad y responsabilidad, el cambio de estrategia en la lucha contra el crimen; la posibilidad de implantar, para los delitos de alto impacto, la pena de muerte; actualizar la ley contra el terrorismo en nuestro país.

Desde mi personal punto de vista, la actuación del gobierno federal, a través de la Policía Federal, y especialmente a través de las Fuerzas Armadas, se da porque en muchas de las entidades del país no hay policías confiables para cumplir con su tarea; las fuerzas federales están ahí porque los mandaron llamar, por necesidad, porque algunos gobiernos estatales no pueden o no quieren, porque la sociedad lo reclama.

El presidente Calderón ha dicho en sus mensajes que “México  es más grande que un puñado de criminales”. Yo quiero creer en eso, pero la gente en la calle, en sus casas o en sus negocios, sabe que ese “puñado de criminales” nos tiene secuestrados, viviendo con miedo, han tomado nuestras carreteras, nuestras  ciudades y nuestras vidas; se pasean impunemente por el país; son los señores del terror.

Sin embargo, todos tenemos que ser solidarios con las autoridades que están cumpliendo con su responsabilidad, pero exigirles al mismo tiempo que hagan su trabajo, que hagan su tarea entre todos, desde su ámbito de acción. Sí al debate para recomponer al país, no a la descalificación demagógica. El enemigo está plenamente identificado, son los delincuentes;  no nos equivoquemos. Al igual que tu, yo también anhelo la paz en México.

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Comentarios  

 
0 #1 RICHARD DURAN 03-09-2011 12:23
saludos tocayo: el tema es ya muy desgastante, las acciones hostiles siguen, es por demás darnos cuenta de que las estrategias implementadas desde todos los sectores han fallado. urge buscar, proponer y actuar al respecto. ya estamos enfadados, ya estamos hartos, se necesitan lideres es hora de despertar y hacer un frente común a este problema, cuídese tocayo. hasta la próxima
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Editoriales - Editoriales 2011

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