México VS China: David y Goliat
Después de semanas de espera y especulación finalmente tuvimos la comparecencia en el Senado del Secretario de Economía, Bruno Ferrari y de Gerardo Perdomo, Administrador General de aduanas. El Tema a tratar: Las alternativas para la industria mexicana ante la terminación el próximo 11 de diciembre de las medidas de transición con China, mediante las cuales México impuso aranceles extraordinarios a sus importaciones, el combate al contrabando y a la subvaluación de mercancías importadas. A lo largo de casi 5 horas, los industriales de prácticamente todos los sectores productivos del país expusieron sus inquietudes a los funcionarios y senadores en un diálogo por demás interesante, pero por supuesto cargado de expectativas, sentimientos encontrados también y de tensión. Una lucha política y social con un trasfondo de sobrevivencia económica que tarde o temprano tendría que darse y que se veía venir.
Contra lo que algunos esperaban, me alegró mucho saber que el Gobierno Federal ha sido sensible al tema, la Secretaría de Economía ha dejado en claro su respaldo a las cadenas productivas más importantes para nuestro estado de Guanajuato y lo que queda fueron los compromisos y el blindaje: 1.- El seguimiento de los acuerdos, especialmente con los zapateros de una mesa permanente de diálogo con la finalidad de seguir impulsando la competitividad en el sector cuero-calzado; 2.- La permanencia de los aranceles a las importaciones de calzado con la finalidad de competir en condiciones similares con el exterior; 3.- La implementación de aranceles compensatorios cuando se documente el comercio desleal; 4.- La aplicación de salvaguardas por parte del Gobierno Mexicano cuando las importaciones excesivas amenacen con desequilibrar el mercado interno; 5.- El establecimiento de “precios de alerta” que sustituyen a los precios de referencia en las aduanas para impedir el fraude aduanero; 6.- Impulsar las reformas a las Leyes Aduanera y de Comercio Exterior para darle mejores herramientas a las aduanas para frenar el contrabando, la subvaluación y la piratería importada.
Como este asunto ha sido debatido en medios de comunicación y por tratarse, desde luego, de un asunto especialmente relevante para nosotros los guanajuatenses, he recibido en mi calidad de senador toda clase de opiniones, cada quien según el color del cristal con que mira. Los zapateros piden el respaldo del gobierno y que éste imponga aranceles para proteger la industria y el empleo: es válido; también hay quienes piden a los empresarios ser más competitivos, modernizarse y convertirse, como ya muchos lo hacen, en empresarios socialmente responsables y en exportadores, también es válido y además necesario; Pero en todo este debate, falta la voz del principal actor: El consumidor mexicano, esos 112 millones de personas que son potenciales usuarios de calzado en cualquier modalidad, que busca fundamentalmente zapatos cuyo precio se adapte a su presupuesto y a su gusto y que no se detiene para adquirirlos si son de otro país o son nacionales.
Sin duda el tema es un poliedro de varias caras, la del productor, la del consumidor, la autoridad comercial, tanto nacional como internacional y también participa aquí la puja en una lucha descomunal y sin cuartel entre los importadores, legales e ilegales, contra los productores nacionales por la conquista del mercado nacional, es decir, del consumidor final.
En todo este galimatías, me queda claro que los productores nacionales no buscan proteccionismo, sino una cancha pareja para competir con el que sea de donde venga y que en el mismo sentido nosotros podamos competir con otros países en reciprocidad de condiciones. Al consumidor también le interesa tener un producto de buena calidad y al mejor precio. En un mercado de consumo empobrecido como el nuestro, el reto hacia la competitividad se vuelve formidable para el productor nacional, sin duda. A la autoridad le corresponde encontrar los términos de ese equilibrio y para eso los legisladores hacemos la ley y debe ser una buena ley para que se cumpla.
Sentado a un costado del que habla, durante el desarrollo de la reunión me dijo uno de los fabricantes de calzado del país: “Ricardo, así se construye México, necesitamos dialogar para acordar entre todos”. Yo también estoy convencido de que si cada uno ponemos la parte que nos toca hacer, resolveremos nuestros problemas. Los industriales con empresas socialmente responsables, los funcionarios, respondiendo con responsabilidad a su encomienda y los legisladores cumpliendo con nuestra tarea de modernizar nuestro marco legal para ponerlo al día de las circunstancias que estamos viviendo. Desde luego que en este debate también subyacen intereses políticos, no desconozco que hay quienes han querido decir solamente aquello que golpea al partido en el gobierno con el objetivo de desacreditarlo. Pero, ¡cuidado! Esa es una ruta peligrosa, porque hasta ahora, los senadores de todos los partidos hemos hecho un frente común en torno a un problema que es de todos. Sería lamentable que una de las partes se apueste al fracaso de los acuerdos para encontrar soluciones con el fin de ganar raja política para un partido.
Alguien que seguía la comparecencia del Secretario por las redes sociales, me mandó un mensaje: “Me siendo orgullosamente representado por mis senadores”, dijo; Me dio gusto saberlo”, es por México y es por Guanajuato, no bajaremos la guardia, no hemos bajado la guardia, esto apenas comienza.
Editoriales - Editoriales 2011
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