| Editorial.- Cacería de Migrantes en Arizona |
Pese a que las partes más controversiales de la Ley SB 1070 de Arizona han sido suspendidas por la Juez Federal de Phoenix Susan Bolton, lo consideramos insuficiente porque si bien producto de esa suspensión la policía no podrá investigar a partir de lo que ellos llaman una sospecha razonable, y aquí cabe cualquier cosa, la condición migratoria de una persona cuando sea detenida, detener sin orden de arresto a cualquier persona que sea sospechoso de ser indocumentado y obligar a los migrantes a portar documentos que les acrediten su estancia legal en Estados Unidos y la misma suspensión en la criminalización de los jornaleros que piden trabajo en lugares públicos, en la práctica se dará la persecución de migrantes, porque deja vigente la posibilidad de que la policía arreste a cualquier persona que siendo inmigrante y no tenga documentos esté ya trabajando y de la misma forma criminaliza al empleador.Esta suspensión provisional otorgada por la Juez Federal, está suspendida literalmente con alfileres, primero precisamente por su carácter “provisional”, sólo mientras los jueces federales resuelven el fondo del asunto, en el sentido de que la Ley SB1070 del Estado de Arizona invade esferas de la competencia exclusivamente del Gobierno Federal de los Estados Unidos y cuya Declaratoria de inconstitucionalidad esperamos. Con todo y todo, la Ley que permite la cacería de migrantes entró en vigor el jueves pasado. El clima discriminatorio contra los latinos se respira en el aire y los vientos de la persecución xenofóbica soplan en Arizona. Una y otra vez desde el Senado Mexicano hemos pedido incansablemente a los senadores norteamericanos que, siendo respetuosos de su legislación interna, reconozcan que el fenómeno migratorio no se detendrá con leyes represivas ni persecutorias; que Estados Unidos es un país de migrantes que han hecho también grande a esa nación y que puede seguir creciendo con los migrantes; que la migración llegó para quedarse, es un fenómeno mundial, no exclusivo de la Unión Americana, pero que puede regularse, específicamente con México con quien tiene una vecindad obligada con una frontera común; que debemos diferenciar de entre los problemas fronterizos, los que son estrictamente migratorios de los que tienen que ver con la delincuencia organizada de ambos países, la del tráfico de armas y la trata y tráfico de personas; que el fenómeno migratorio debe verse como una oportunidad y no como un problema, que se legisle a favor de los migrantes buscando regularizar su situación migratoria bajo un esquema de mutuo beneficio. La Ley SB1070 sigue siendo una disposición racista que resulta mundialmente vergonzosa para un país que se ha dicho defensor y paladín de los derechos humanos y la democracia. Estimándose en más de 12 millones los migrantes indocumentados en Estados Unidos, tan solo en 2008, pagaron al gobierno de ese país 53 mil millones de dólares en impuestos, monto que representa más del doble de las remesas que enviaron a México en el mismo período, pero sin recibir a cambio absolutamente nada del sistema de seguridad social norteamericano, más que vejaciones, discriminación y persecución. Asimismo su contribución al Producto Interno Bruto (PIB) de aquel país, el cual se duplicó en los últimos 14 años, alcanzó en el 2006 los 485 mil millones de dólares, monto equivalente a 3.7 por ciento de su total y que representa 57.7 por ciento del PIB mexicano. Por otro lado, desde la cara de la repatriación el Instituto Nacional de Migración reportó en el mes de Junio, el regreso al país de 36,601 mexicanos indocumentados, de los cuales 2,369 eran guanajuatenses y de éstos 78 eran menores de edad de los cuales 52 viajaban solos. Nos ha llamado mucho la atención que a lo largo de este año, la repatriación de connacionales a México por la frontera de Arizona y Sonora había sido de alrededor de 18,000 personas en promedio por mes, pero específicamente en el mes de junio pasado sólo regresaron al país por esa frontera 4,781 mexicanos, esto nos hace suponer lo que habíamos ya afirmado con anterioridad, que los migrantes mexicanos que llegaron a Arizona o bien se están yendo a otros estados de la Unión Americana o bien ha disminuido sustancialmente el número de migrantes que ingresan a Estados Unidos por ese estado. Finalmente tienen razón mis estimado 9 lectores cuando nos dicen que en la medida en que aquí generemos empleos dignos y bien remunerados disminuiremos el impacto de la migración a los Estados Unidos y que no debemos olvidar el trato que debemos a los latinos que su ruta a ese país del norte, sufren en México los embates de la discriminación, la extorsión y la delincuencia. El respeto a los derechos humanos es para todos. Gracias por seguirnos en Facebook y en Twitter |
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